PEDIR AYUDA TAMBIÉN ES CUIDAR(TE)
Bienvenido y bienvenida al audioblog de coaching y odontología, un espacio donde exploramos herramientas y conceptos esenciales para mejorar la práctica clínica.
Soy la doctora Alba Sánchez y hoy quiero compartir una reflexión acerca de pedir ayuda.
En primer lugar, cabe recordar que como profesionales sanitarios, nos debemos a la salud de nuestros pacientes. En una primera visita, abordamos el motivo de consulta, el punto en el que se encuentran los pacientes. Nos explican algunos tratamientos que ya se han realizado y también acuden con unos objetivos concretos, tanto para conseguir salud, como para mejorar la función o la estética. Seguramente, hables de expectativas con ellos. ¿Qué espera usted del tratamiento? ¿Cómo cree que va a mejorar su vida? Estas son algunas de las preguntas implícitas en esta primera exploración con los pacientes a través de la escucha y del diálogo.
Nosotros les cuidamos y les acompañamos antes, durante y después de los tratamientos. Hacemos tratamientos para aliviar el dolor y para mejorar su calidad de vida. Seguramente, o al menos así lo espero, habrás tenido muchos pacientes que te hayan agradecido lo que has hecho por ellos, cómo les has calmado o les has tranquilizado, lo bien que les has escuchado. Algunos otros, han vivido una gran transformación a partir de todo el tratamiento bucodental, han vuelto a comer o a sonreír con seguridad, otros han mejorado la calidad de sus relaciones personales.
De alguna forma, cuando encontraron la motivación suficiente para acudir a la consulta, tú estabas ahí dispuesto o dispuesta a informales, a acompañarles, a calmarles y a dar lo mejor de ti durante los tratamientos.
Por estos y muchos otros motivos, el mundo sabe que las profesiones sanitarias son o deberían ser altamente vocacionales. Sin embargo, múltiples estudios observan que las profesiones sanitarias están sometidas a altos niveles de estrés y agotamiento.
Seguramente te preguntaras qué tiene que ver todo esto con el hecho de pedir ayuda. Esta introducción es mi forma de decirte que no siempre es fácil pedir ayuda, porque quizás tienes que enfrentar temas que te incomodan, o porque te sientes vulnerable, o simplemente no lo necesitas. Igual que nuestros pacientes, que a veces acuden a la consulta con diversas patologías o condiciones que tratar, siempre suele haber un motivo que les ha llevado a tomar acción. Por ejemplo, la boda de su hijo, la fractura de un molar o el miedo a perder un diente por tener una gran recesión que ha provocado que llamen y vengan a verte.
La literatura científica que investiga acerca del estrés ocupacional, es decir, el que se sufre en relación al trabajo, suele encontrar un mayor grado de estrés y síndrome de burnout o síndrome del quemado en las especialidades quirúrgicas de la medicina, como la cirugía maxilofacial.
Por otro lado, la odontología también está dentro del top 10 de profesiones con mayor estrés laboral y riesgo de suicidio. Y aunque nosotros diferenciemos, la cirugía, de la endodoncia, de la odontopediatría, de la prótesis, etc,, todos los tratamientos que hacemos, si lo piensas, son intervenciones. Así que a modo de extrapolación, puede uno pensar que es probable que los resultados de nuestros tratamientos o las vivencias durante nuestra práctica clínica nos afecten del mismo modo.
Como profesionales, pasamos muchas horas cerrados en un box odontológico, tratando de cerca con pacientes, personas que tienen problemas de salud, y en muchísimas ocasiones nosotros somos sus acompañantes y sus motivadores. Sabes que eso, al final del día, desgasta de forma natural. Llegas a casa, a tu hogar, y te relajas. Muchas veces satisfecho y algunas pensativo sobre tu día o lo que está por venir en las próximas agendas.
Cuando estás pasando por alguna dificultad, puedes hablar con algunos compañeros de la consulta con los que tienes más relación personal, algunos amigos y compañeros de tu promoción o de tu formación posgraduada, y en ocasiones compartís dificultades y retos. Muchas veces te ríes porque te das cuenta de que todos llevamos una mochila llena de experiencias, similares. Puede que hayas probado la meditación, que tengas un diario personal, o que simplemente no pienses en ello, como dicen algunos “no le des bola” y que vayas tirando porque sabes que las subidas no son eternas y que habrá momentos bajos a lo largo de tu carrera profesional.
La pregunta aquí sería ¿cómo crees que afecta esto, no a tus pacientes, sino a la seguridad de tus pacientes”? Al final, si tú quieres o tienes que cuidarles, tienes que cuidarte a ti primero. De ti nace todo: cómo escuchas, cómo hablas, cómo ejecutas los tratamientos, tu claridad para tomar decisiones en momentos difíciles, el modo de afrontar los momentos no-tan-buenos.
Así que en mi opinión, pedir ayuda cuando lo necesites o sientas que no tienes herramientas para afrontar una situación o para poner orden en tus objetivos o en tus emociones, es de valientes y es un ejercicio de autocuidado. Todo es cuestión de perspectiva.